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jueves, 23 de febrero de 2012

Teoria del conocimiento

El pensamiento de Kant sintetiza, las dos corrientes filosóficas fundamentales de la modernidad, el racionalismo y el empirismo.
La teoría del conocimiento de Kant, presentada en su Crítica de la razón pura, pretende responder  a las objeciones de Hume respecto al fundamento del conocimiento científico, basado, según el filósofo inglés, sólo en la costumbre.

Una de las preguntas que Kant se plantea es: ¿qué puedo conocer?  Para poder responderla hay que señalar los principios y límites del conocimiento científico. Kant defendió en un primer momento la metafísica dogmática racionalista (razonando se puede alcanzar el conocimiento). Influenciado por Hume, Kant  examinó la Razón y propuso una “filosofía crítica”.
Para alcanzar el conocimiento, Kant propone la analogía de la revolución copernicana: al igual que Copérnico consiguió comprender el movimiento de los astros modificando las relaciones que se creía que existían entre ellos y el sol, Kant cree que es posible comprender el conocimiento a priori si modificamos las relaciones entre el sujeto y el objeto: se había considerado que el sujeto era pasivo en el conocimiento y se tenía que adaptar al objeto para conocerlo. El giro copernicano consiste en rechazar la concepción tradicional y considerar que el sujeto es activo, y que son las cosas las que se deben adaptarse a nosotros. Estas ideas llevan a los conceptos de Noúmeno y de Fenómeno: Noúmeno (o Cosa en sí) es la realidad tal y como es en sí misma, independientemente de nuestra experiencia; Fenómeno es la realidad dependiente del Sujeto, es el objeto tal y como lo percibimos, sólo conocemos fenómenos.
Hay que diferenciar también entre conceptos empíricos y puros. Los primeros son el resultado de generalizaciones tomadas de la experiencia, como "casa" o "mesa". Los segundos no dependen en absoluto de la experiencia: son a priori, y  puestos directamente por el entendimiento, al modo del espacio y el tiempo. Son las estructuras a partir de las cuales se generan los conceptos empíricos y podemos, por lo tanto, formular juicios.
Como la ciencia es un conjunto de juicios,  Kant se preguntará acerca de los juicios y  los clasificará en: juicios analíticos (no dan información nueva); juicios (amplían nuestro conocimiento);  juicios a priori (independiente de la experiencia); juicios a posteriori (a partir de la experiencia). Los juicios más importantes son los juicios sintéticos a priori, que por ser sintéticos amplían nuestro conocimiento, y por ser a priori son universales y necesarios.
 A continuación, distingue entre conocimiento a posteriori, (procedente de la experiencia) y el conocimiento a priori (independiente de la experiencia).
Para saber si la Metafísica es una ciencia debemos investigar antes las condiciones que hacen posible la ciencia. Hay dos tipos de condiciones: empíricas (experiencia sensible) y a priori(no dependen de las circunstancias del sujeto sino de la mente. Estas condiciones son universales, necesarias y no pueden dejar de darse: espacio y tiempo).

 La Crítica de la razón pura, obra de Kant está formada por tres apartados que se corresponden con las tres facultades del conocimiento. Kant llama trascendental al conocimiento del que poseemos intuiciones y conceptos a priori y de cómo estos se refieren a la experiencia permitiéndonos organizarla para conocerla.
Los tres apartados son:
-La estética trascendental, que estudia la facultad de la sensibilidad. La sensibilidad es una facultad que consiste en la capacidad de captar  el mundo. Nuestra mente lo primero que hace es recibir impresiones o sensaciones que nos son dadas del exterior. Existen en el sujeto unas formas a priori de la sensibilidad o intuiciones puras, responsables de reordenar los datos que obtenemos por los sentidos y que Kant identifica con el espacio y el tiempo.
-La analítica trascendental estudia la facultad  del entendimiento. El entendimiento es la capacidad de pensar un objeto a partir de los datos dados por la sensibilidad. Por ello se puede definir esta facultad como la que ordena los fenómenos dados por la intuición sensible en  categorias o conceptos. Las intuiciones sensibles no pueden ser  pensadas  sin las categorías. Las categorías se aplican a las intuiciones sensibles y se forman conceptos empíricos, que forman los juicios sintéticos a priori. Todo ello nos lleva a negar la posibilidad de conocer la realidad en sí misma
-La Dialéctica Trascendental examina la facultad de la razón y demuestra que la metafísica no es una ciencia. La razón intenta unificar lo dado por el entendimiento en unidades supremas. Las ideas de la razón se caracterizan por sobrepasar la experiencia. Cuando estas ideas se toman como objetos de conocimiento se están utilizando ilegítimamente. . Las tres ideas de la razón han dado lugar a tres ramas de la metafísica: el alma, a la psicología racional, el mundo, a la cosmología, y Dios, a la teología.
Alma, mundo y Dios son ideas que no se adquieren por intuición sensible ni hacen referencia a la experiencia. Podemos pensar en ellas, pero no conocerlas, porque son el límite donde nuestro conocimiento tiene que detenerse. El límite del conocimiento es el límite de la experiencia.
La metafísica como disciplina científica es imposible, ya quiere alcanzar las cosas tal y como son en sí mismas, sus objetos son transcendentes: el alma, Dios y el mundo como totalidad. Ahora bien cuando hablamos de ciencia debemos diferenciar entre percepción y conocimiento. La “percepción” incluye al cuerpo porque  usa los sentidos y parte de la mente, que los controla. La capacidad de percibir hizo que el cuerpo fuese posible, tienes que percibir “algo” y percibirlo con “algo”. El conocimiento sin embargo no solo se basa en lo sentidos, es más, desconfía de ellos, sino que se sirve de la razón y de las ideas.
En conclusión: no se pueden establecer juicios sobre el alma, el mundo o Dios, y por tanto, La metafísica NO es posible como ciencia. No podemos conocer aquellas realidades de las que no tenemos experiencia ninguna. Nuestro conocimiento está limitado a aquello de lo que podamos tener alguna experiencia. Si la metafísica no es posible como ciencia, ¿cuál es su papel? Durante muchos siglos, el hombre se ha empeñado en construir una ciencia que no está a su alcance. Sin embargo aunque la metafísica no es posible como ciencia, puede tener algún papel en el conocimiento del hombre. La metafísica es la expresión del afán del hombre por conocer la verdad. El ser humano no se conforma con el conocimiento limitado o incompleto de la realidad, aspira al conocimiento de todo. La metafísica en cuanto ideal sí tiene un papel en el conocimiento, nos recuerda que nuestro conocimiento no es completo y nos impulsa a aumentar el alcance de lo que sabemos. 

domingo, 6 de marzo de 2011

Séneca y la ira




Séneca fue tutor del emperador romano Nerón. Creía que nos enfadamos porque pensamos que todo debe ir tal y como queremos, pero es evidente que esto no puede ser así.
Seneca estudio la ira  a partir de quienes le rodeaban, una clase social alta. Según él, estos eran los que más se enfadaban y manifestaban su ira; ya que cuanto más rico se es, más esperanzas se tienen y más esperanzas son frustradas. Y propone como solución no poseer demasiadas esperanzas.
Personalmente creo que SIEMPRE hay que tener esperanzas, aunque provoquen enfados o la ira al no poder ser  realizadas, porque la vida sin esperanzas, sin metas no es vida, es una existencia inerte. 

Diógenes




Fue un filósofo que vivió en el siglo IV a.C. Fue expulsado de su tierra, Sinope,  por alterar el valor de la moneda. Se convirtió en discípulo de Antístenes. Consideraba que la virtud residía en abstenerse lo más posible de las necesidades para conseguir la auténtica libertad. Para él las privaciones  eran el medio de rectificación moral.
Diógenes también desarrolló a lo largo de su vida la idea de cosmopolitismo, considerándose ciudadano del mundo, de un mundo en el que no hay fronteras reales, solo las establecidas por el hombre.
Diógenes era un hombre sencillo del que se decía que vivió en un barril y en la calle. Gozaba de la no dependencia de nadie, incluso una vez que el gran Carlo Magno le dijo que le pidiese lo que quisiera, él simplemente le pidió que se apartase para que le pudiera dar el sol. Porque no había nada que él pudiese ofrecerle, nada que él necesitase. Esta no dependencia era la libertad tal y como Diógenes la entendía. 

Immanuel Kant Imperativo Moral Buena Voluntad



Nacido en 1724, marcó el pensamiento de la humanidad. Centró sus estudios en la moral humana, relacionándola con la acción.
Kant defendía que la moral es la buena voluntad de las personas sean cuales sean las consecuencias que deriven de esa buena voluntad. Está formada por imperativos, ordenes que nos damos a nosotros mismos.
De la teoría de Kant se extrae que el modo correcto de actuar ante una situación concreta es aquel que pudiese convertirse en una ley.
Por lo tanto ante cualquier situación debemos pensar cual sería la forma en la que nos hubiese gustado que otros actuaran y hacerlo en consecuencia

EL FIN Y LOS MEDIOS



Kant se basa en hacer lo correcto moralmente, sin embrago el utilitarismo se  guía por la máxima de que el fin justifica los medios, entendiendo la felicidad de una manera colectiva.
Ante una determinada circunstancia podemos actuar de dos maneras, la primera, siguiendo los principios kantianos y haciendo lo correcto moralmente, poniendo al individuo por encima del colectivo; y la segunda, haciendo que el fin justifica los medios y poniendo como prioridad al colectivo.
Personalmente creo, que como en todo la virtud está en el termino medio y que sobretodo debemos razonar y pensar las cosas antes de hacerlas, por lo tanto no hay ninguna postura que sea la correcta, todo depende de la situación y de la persona.

domingo, 6 de febrero de 2011

Epicuro y la felicidad


Epicuro decía que la felicidad se basaba en el placer, que es la meta de la vida (hedonismo), aunque hay que calcular ese placer con sensatez, ya que a veces descuidamos nuestras necesidades, ya que solo buscamos la realización de  nuestros deseos, y en la mayoría de las ocasiones, la necesidad y el deseo no se corresponden.
Por eso la publicidad es tan peligrosa, nos hace creer que deseamos las cosas que compramos por ese embrujo y no porque realmente las necesitamos.
Las compras no nos harán más felices.

sábado, 5 de febrero de 2011

Aristóteles, ética




Según Aristóteles la finalidad del ser humano es la felicidad. Una felicidad que conseguimos gracias a la ayuda de la ética y la virtud, que nos da fuerza. Las virtudes deben de estar en un término medio entre el exceso y el defecto.  
Aristóteles defiende también que la ética no es solo teoría, sino que pretende tener aplicaciones en la vida real y que nos ayuda a establecer modelos a seguir. Por ejemplo si queremos saber qué es el valor debemos pensar en quién nos gustaría que estuviese con nosotros si corriésemos algún peligro, y así sucesivamente con todos los demás valores.
Si reconocemos las palabras de Aristóteles como ciertas y sacamos nuestros modelos de la vida real, ¿qué modelos nos está dando la sociedad? Diariamente, y de manera inconsciente recibimos miles de ejemplos, comportamientos y formas de actuar y vivir “modélicos”, pero ¿son todos estos ejemplos realmente buenos, o son solo un ideal para las grandes empresas que se benefician de estos modelos de vida?
Desde que nacemos estamos influenciados por la sociedad y por los medios de comunicación. Esto es usado muy frecuentemente para presentarnos esos “modelos”, esos ideales. Por eso, en ocasiones nos dejamos llevar por ese instinto de pertenencia o gregarismo y tendemos a querer alcanzar ese ideal a  través del consumismo.
En mi opinión nuestros modelos deberían de ser menos consumistas y prestar más atención a valores como la igualdad, la generosidad, la educación y el respeto. Unos modelos que podemos adquirir desde la familia, los padres, hermanos, abuelos y de cada una de las personas que nos rodean, porque siempre podemos aprender algo de cada uno de ellos.

viernes, 4 de febrero de 2011

Sócrates, el intelectualismo moral

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Sócrates defiende el intelectualismo moral. Esta postura recibe este nombre porque considera el bien y el mal como ideas que pueden ser conocidas, y que cuando una persona actúa mal es por ignorancia, por no saber que se actúa mal.
Defiende también que la mayor felicidad es ser justo.
Esta es la teoría de Sócrates, pero a raíz de estas palabras surge una pregunta: ¿es posible actuar mal si se conoce el bien? Sócrates probablemente diría que no. 
Todas las personas actuamos pensando que  hacemos un bien de algún tipo, puede que creamos saber que algo está mal o que al hacerlo vamos a hacerle daño a alguien. Pero si finalmente lo hacemos es porque en el fondo estamos convencidos de que es bueno para nosotros, que nos traerá algo bueno.
Sería antinatural conocer que algo es malo para nosotros y hacerlo.
Por lo tanto la vida se basaría en conseguir la felicidad y para obtener la felicidad es preciso ser justo. La justicia se consigue a su vez gracias a la sabiduría que nos ayuda a distinguir el bien.
En conclusión, no se puede hacer el mal cuando se conoce el bien.